Sony acaba de confirmar de forma oficial su salida del mercado de las Smart TV tal y como lo hemos conocido durante décadas. De esta manera, la compañía nipona se asocia con TCL para crear una nueva empresa.
Un movimiento estratégico por parte de Sony que pone punto final a una de las historias más reconocibles de la electrónica de consumo. Teniendo en cuenta que sus televisores siempre han sido los mejores del mercado, es una verdadera pena.
Como explica en un comunicado de prensa, Sony ha firmado un memorando de entendimiento con TCL para crear una empresa conjunta que asumirá todo su negocio de entretenimiento doméstico. En este nuevo escenario, TCL controlará el 51 por ciento del capital, mientras que Sony conservará el 49 por ciento restante.
La operación todavía debe concretarse con acuerdos vinculantes y recibir la aprobación de los reguladores, pero si todo avanza según lo previsto, la nueva compañía comenzará a operar en abril de 2027.
Y esto significa que Sony dejará de fabricar y gestionar directamente sus televisores. El desarrollo de producto, el diseño, la fabricación, la logística, las ventas y el servicio posventa pasarán a manos de la nueva sociedad, aunque los televisores seguirán luciendo los nombres Sony y BRAVIA.
Claro, a nivel de usuario seguiremos viendo la marca BRAVIA en televisores Sony, pero recordemos qué pasó con Nokia cuando vendió su marca a HMD. Sí, eran teléfonos con el logo de Nokia, pero habían perdido su esencia.
Durante décadas, Sony ha sido sinónimo de calidad de imagen, innovación y fiabilidad en el salón. Desde los míticos Trinitron hasta la actual gama BRAVIA, la marca japonesa siempre ha sido el referente. Si querías el mejor televisor del mercado, no había otra opción que el fabricante.
Sin embargo, el mercado de las Smart TV ha cambiado radicalmente. La presión sobre los márgenes es cada vez mayor, la competencia china domina la fabricación de paneles y a Sony ya no le salen las cuentas.
Y TCL ha sabido aprovechar la situación para pescar en río revuelto. Teniendo en cuenta el prestigio de Sony, y que la división de pantallas de TCL tiene un peso cada vez mayor, cuenta con toda la infraestructura para exprimir el potencial de BRAVIA. Pero, lo que está claro, es que ya no serán los televisores Sony de antes. ¿Más baratos? Seguramente, pero con una calidad inferior y acorde a la política de TCL, no la de un fabricante emblemático que durante años nos ha enamorado con sus soluciones.