"Sí. Claro que creo que se parece a mi ya que imprimí mi rostro en un molde" reconoce Nicom Lai. "Aunque, claro, en el tiempo de fabricación mi peso ha fluctuado. Hace un año estaba más delgado", añadió.
Kilo arriba o abajo, su parecido con el original es tal, que incluso su propio hijo tiene dificultades para distinguir al verdadero padre del mecánico. Contento con el resultado, Nicom decidió crear a F1, su versión femenina.
Lo más innovador es que Nicom dirige sus robots a través de un teléfono móvil. Sus bocas, sus extremidades, se mueven a través de una simple llamada telefónica. Según su creador y su equipo este es el germen de una nueva generación de 'humanoides' que será muy útil en un futuro no muy lejano."Al principio podrán ocuparse de trabajos sencillos, como limpiar o cuidar niños"
Su precio oscila entre los 10.000 y los 20.000 euros, y a pesar de la pasión que estos artilugios levantan en algunos, hay otros muchos a quienes le aterroriza la idea de que un niño confunda a su padre con un amasijo de tornillos.
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