Hace no tantos años los robots soldadores eran el último grito en tecnología, y ahora no hay ni una sola fábrica de automóviles que no tenga un puñado de ellos haciendo el mismo trabajo que antes hubiera requerido decenas de operarios. No comen, no necesitan descansar (o casi) y nunca tienen que ir al baño; no es difícil ver por qué los robots nos sacan ventaja en ciertos trabajos pesados hasta hace nada desempeñados por humanos. Los últimos de Kawada Industries, sin embargo, se diferencian de sus primos mayores por su singular destreza, que les permite trabajar con objetos pequeños e incluso con trabajadores de carne y hueso.
En la demostración (tienes el vídeo tras el salto) podrás ver cómo un NEXTAGE recoge las piezas a montar, otro las atornilla, y finalmente un tercero las deposita en la bandeja de salida. Los movimientos de cabeza no son por cierto para que parezcan más simpáticos; aunque no puedas apreciarlo, los robots reconocen las piezas y su entorno mediante unas cámaras montadas en sus cabezas.