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Monitores de 24 pulgadas. Grandes pantallas para el ocio

Monitores de 24 pulgadas. Grandes pantallas para el ocio

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Uno de los cambios que ha traído la tecnología TFT ha sido la accesibilidad a los grandes formatos y cada año vemos cómo el monitor estándar crece un poquito más. Los de 15" TFT ya eran más grandes (en área de visualización) que los de tubo, por aquello del margen que se comía el marco. Después les tocó el turno a los de 17" y actualmente los modelos más vendidos son los de 19", pero los fabricantes ya están centrando sus esfuerzos en el siguiente escalón, de 20 a 22 pulgadas, que se hará con el mercado en cuanto sus precios bajen un poco.

Y si el monitor estándar ya se acerca a las 20", el que busca "ese poquito más" tiene que subir sus pretensiones hasta los modelos de 24", que son los que vamos a analizar en esta comparativa.

Una pantalla de estas dimensiones es ideal para jugar y para ver películas, sin olvidar que cuando usamos programas ofimáticos, de diseño o casi cualquier otro, la mayor superficie nos hará más productivos. Para hacernos una idea, se puede editar un documento de Word a doble página con la visualización al 100% y veremos las dos páginas enteras.

Como buscamos monitores orientados al ocio doméstico, hemos exigido que cuenten con conexión HDMI, lo que permitirá conectarlos a fuentes de alta definición con la máxima calidad. La existencia de este conector implica que también se pueden conectar a una salida DVI de cualquier ordenador con sólo usar un adaptador o un cable HDMI-DVI, y sin ninguna desventaja por ello. Esto se debe a que el HDMI es, en realidad, una evolución del DVI, que mejora sus prestaciones.
Aunque la tradicional conexión analógica VGA o SubD-15 cada vez está más en desuso, los monitores suelen incluirla para asegurar la compatibilidad con cualquier ordenador, pues los más antiguos o los más económicos pueden no disponer de salida DVI.

Actualmente se están desarrollando los primeros monitores que se conectan exclusivamente por USB. Hay que tener cuidado y diferenciar el uso de USB para controlar las funciones de ajuste y/o incluir un concentrador en el monitor –que se ha hecho desde que existe el USB–, con la transmisión de la información de vídeo por USB. En los monitores con USB que existían hasta ahora el USB era un extra, y se necesitaba, además, el cable de vídeo. En el futuro la conexión sólo requerirá de un cable: el USB. E incluso puede que ninguno al hacer uso de la también nueva especificación de USB inalámbrico. Para conseguir enviar la gran cantidad de información que supone el vídeo por un bus de 480 Mb/s, se utiliza DisplayLink, un proceso de compresión sin pérdida, que permite trabajar hasta con seis monitores y usar resoluciones de hasta 1.600 x 1.200 píxeles.

Además de estas conexiones, en las grandes pantallas es habitual encontrar una o varias de las siguientes, en orden de calidad: vídeo compuesto, S-Video y vídeo por componentes. Estas entradas están más orientadas al uso con dispositivos diferentes al ordenador, como cá
;maras, reproductores de DVD (Blu-ray se conectaría mejor por HDMI), consolas, etc.

Tecnología de pantalla
A la hora de elegir una pantalla TFT, lo que va a definir en qué rangos se mueven todos sus parámetros es la tecnología de fabricación de su TFT.

Existen tres tecnologías (con algunas variantes) de panel TFT que se utilizan hoy en día: TN, IPS y MVA. Las diferencias están en la manera en que se comporta la celda de cristal líquido en presencia de tensión o sin ella.

TN. Twisted Nematic. Resultan económicos y, por ello, muy usados. Sus rápidos tiempos de respuesta los hacen idóneos para aplicaciones de juegos y vídeo, pero ofrecen poco contraste y ángulo de visualización, especialmente en vertical. Los TN+Film mejoran el ángulo de visualización. Inicialmente no podían postrar los 16,7 millones de colores, pero esa limitación ya está superada.

IPS. InPlane Switching. Se desarrolló para subsanar las deficiencias de los TN. Son los más caros de fabricar, pero ofrecen excelentes ángulos de visualización, aunque algunos colores pueden cambiar en función del ángulo. En cambio son más lentos. Los Super IPS (S-IPS) mejoran su tiempo de respuesta y resultan más baratos.

MVA. Multi-domain Vertical Alingment. Son los más recientes e implican un compromiso entre los dos anteriores. Las celdas LCD se fabrican con menos grosor y, en su parte inferior, se coloca un prisma que dirige la luz en dos direcciones perpendiculares y cuatro sentidos. Esto permite que la luz que las atraviesa salga con un ángulo mayor. Proporciona amplios ángulos de visualización que, además, son simétricos en horizontal y vertical, y elevados niveles de contraste. Originalmente eran más lentos, pero gracias al uso de voltajes mayores ya se aproximan a los TN. Su evolución son los PVA y S-PVA, que mejoran el contraste.

Brillo y contraste
El brillo es la medida de la máxima luminosidad que puede producir el monitor y se mide en candelas por metro cuadrado o nits.

El contraste es la relación entre el brillo máximo y mínimo y, en cierto modo, mide la pureza del negro, puesto que cuanta menos luz pase en una pantalla negra, más contraste habrá. En los TFT el negro se logra haciendo que el cristal líquido bloquee el paso de la retroiluminación. Dependiendo de la eficacia del LCD para esta tarea, el negro será más o menos intenso y por lo tanto afectará al contraste, pero mientras exista retroiluminación siempre se filtrará algo de luz, haciendo que el negro no sea puro.

La última tendencia de los fabricantes es variar la potencia de la retroiluminación en función del brillo de la imagen. Así, en una imagen clara la luz del panel funcionará a tope, mientras que en una escena oscura se reducirá al mínimo, consiguiendo así negros más intensos. Se habla entonces de contraste dinámico.

Un buen monitor debe tener un valor elevado de contraste con un valor de brillo bajo pues, en la práctica, los brillos muy elevados no son utilizables porque resultan molestos y perjudican la reprodución de color de calidad. Esto es cierto en un uso en tareas de productividad, sin embargo para reproducción de vídeo y uso con juegos se obtiene mejor resultado elevando el nivel de brillo, aun a costa de perder algo de precisión en el color. Por ello muchos monitores cuentan con modos predefinidos para hacer el cambio rápidamente según lo que estemos haciendo en el monitor.

Además, es importante que el brillo sea uniforme en toda la pantalla pues, de lo contrario, cambiaría el aspecto de las imágenes dependiendo de la zona donde estén. Las irregularidades se producen debido a que la retroiluminación suele estar formada por un par de tubos y un difusor. Los recientes paneles LED solucionan eficazmente este problema, aunque su precio todavía es muy elevado.

Ángulo de visión
En los primeros monitores LCD bastaba alejarse un poco de la perpendicular de la pantalla para que la imagen desapareciera. Ahora prácticamente todos los monitores tienen un elevado ángulo de visualización, al menos en el sentido de que la imagen se sigue viendo aceptablemente bien. Sin embargo, cuando nos separamos mucho se reduce el contraste y los colores se pueden ver alterados.

En un monitor de grandes dimensiones es sumamente importante que el ángulo de visualización sea lo mayor posible pues, incluso sin desplazarnos, estaremos viendo con diferente ángulo las esquinas que el centro de la pantalla.

Tiempo de respuesta
Hasta hace poco el tiempo de respuesta era el parámetro estrella en las publicidades de monitores. Nos encontrábamos en pleno desarrollo de los paneles para mejorarlo y todos los fabricantes hacían gala de sus logros en este aspecto. Hoy es un dato más que se incluye en las características pero no se le da mayor importancia, pues prácticamente todas las pantallas ya son lo suficientemente rápidas para no sufrir de efectos indeseados en las escenas de acción. En la práctica, cualquier monitor con menos de 15 ms debería ser adecuado para el uso con juegos y vídeo, y casi todos los fabricantes anuncian tiempos entre 2 y 8 ms.

A la hora de comparar, no obstante, hay que tener en cuenta que hay dos formas de medir el tiempo de respuesta, con diferencias de aproximadamente el doble de uno a otro.

El estándar UNE-EN ISO 13406-2 define este valor como el tiempo que un píxel tarda en pasar de blanco a negro y volver a blanco. Sin embargo, resulta técnicamente imposible hacer la medida en el cien por cien de blanco o en el negro absoluto, por lo que se establece que se cuenta el tiempo entre los valores del 10 por ciento y el 90 por ciento de luminosidad.

Por otra parte, hay fabricantes que defienden que es más importante el valor de cambio entre grises (por ejemplo del 50 por ciento al 50 por ciento pasando por el 100%) puesto que la mayoría de transiciones reales son de este tipo. Este valor es inferior al contemplado por la norma y se suele denominar como GTG (Gray to Gray, de gris a gris).

Color
Uno de los factores más importantes de una pantalla es su fidelidad de reproducción del color. Cada monitor es capaz de representar sólo una parte de la gama de colores visibles que definen su espacio de color. Lo ideal es que este espacio sea, al menos, coincidente con el estándar sRGB, pues de ese modo podremos conseguir una correspondencia exacta con otros dispositivos. En los mejores monitores orientados al diseño gráfico el espacio de color representable puede abarcar el espacio AdobeRGB e incluso superarlo.

Para asegurar el mejor rendimiento en cuanto al color, resulta imprescindible hacer una calibración de la pantalla con un espectrofotómetro que, además nos permitirá ajustar el punto blanco, es decir, el tono exacto de la luz blanca que emite la pantalla cuando está completamente iluminada. Una vez hecha la calibración se genera un perfil ICC que se carga en el sistema operativo para mantener los ajustes realizados.

Píxeles muertos o brillantes
El proceso de fabricación de un panel TFT no es perfecto y tiene fallos intrínsecos que hacen que algunos de los transistores no funcionen. Cuanto mayor es el panel, mayor es la posibilidad de que incluya uno de estos transistores defectuosos. Un píxel está formado por tres transistores o subpíxeles que, si son defectuosos, pueden estar permanentemente encendidos o permanentemente apagados. Generalmente cuando en el proceso de fabricación se detecta un píxel encendido, se destruye con un láser, pues es menos visible un punto apagado que uno encendido. En realidad, el fallo puede estar provocado por el transistor o porque el LCD que lo cubre no sea capaz de modular la luz por haberse contaminado durante la fabricación.

La norma UNE-EN ISO-13406-2 regula el número de píxeles defectuosos que puede haber en un panel, y establece cuatro categorías en función de ese número. Para ello divide los tipos de píxeles defectuosos en tipo 1 (píxeles que se iluminan completamente en color blanco), tipo 2 (píxeles que no se encienden, apareciendo en color negro) y tipo 3 (subpíxeles que se encienden en su color -RGB-, que no se encienden o que parpadean). En la práctica los paneles de Clase I son considerados perfectos, pues no tienen ningún defecto de píxel ni subpíxel pero, hasta hace poco, su producción masiva ha sido inviable económicamente, por lo que sólo se empleaban para algunas aplicaciones especiales. En la actualidad los fabricantes tienden a cumplir o mejorar la Clase II, ofreciendo en muchos casos la garantía de cero píxeles de tipo 1 (los más molestos), aunque esto no siempre es aplicable a los subpíxeles o a los píxeles apagados.

En realidad, un solo subpíxel defectuoso en un panel de 1.920 x 1.200 puntos supone que el 99,99998553 por ciento de los transistores son correctos. Sin embargo un punto verde encendido en mitad de la pantalla resulta terriblemente molesto, por eso los fabricantes suelen tener en cuenta, no sólo el número de defectos sino también el lugar donde se encuentran. Así, algunas cláusulas de garantía permiten cambiar la pantalla con un solo defecto si está en el centro, pero no si está en una esquina.

Soportes y movimientos
Además de las características propias del panel TFT y las de su conexión, que afectan a la calidad de la imagen, también hay que tener en consideración las características del soporte del monitor, pues las posibilidades de ajuste que ofrezcan influyen directamente en la comodidad de uso. No en vano, uno de los principales riesgos asociados al uso continuado de pantallas son los trastornos músculo-esqueléticos, ocasionados por las posturas forzadas y movimientos repetitivos.

Cuando se trata de pantallas tan voluminosas como las de 24" que probamos en esta ocasión, es muy importante que el soporte disponga de los mecanismos para poder regular la altura, la inclinación y la rotación del panel, pues moverlos "a pulso" no es tan fácil como con los pequeños paneles de 17".

Algunos equipos, además, pueden permitir el giro del panel para colocarlo en posición horizontal o vertical según la naturaleza del trabajo que se realice.

Si el sistema de sujeción del soporte cumple con el estándar VESA (como es lo normal) siempre se puede cambiar la peana original por otra de nuestro gusto, aunque supondrá un desembolso adicional que no es despreciable.

LG Flatron L246WH
El monitor de LG es el único de los probados que permite un buen ajuste de la posición pues cuenta con regulación de la inclinación de la pantalla, giro en horizontal y ajuste de la altura, lo que hará que resulte mucho más fácil encontrar la posición idónea que con los otros modelos. Además, para el ajuste de altura utiliza una columna neumática muy eficaz que permite desplazarlo con suavidad.

Está basado en un panel TN de 1.920 x 1.200 puntos que ofrece un contraste de 1.000:1, si bien el contraste dinámico llega a 2.000:1, que es la cifra anunciada por el fabricante. Por su parte el brillo, se queda en un máximo de 400 cd/m2. Aun así resulta un brillo muy elevado, con el problema añadido de que incluso bajando el control de ajuste al mínimo nos quedamos cortos de escala.

El Flatron L246WH cuenta con conexiones analógicas VGA y de vídeo por componentes y HDMI como única entrada digital. Una función interesante que sólo tiene este modelo es el modo PiP (Picture in Picture) con el que podremos monitorizar lo que ocurre en una entrada en una pequeña ventana, mientras trabajamos con otra entrada en el resto del monitor. Dadas las dimensiones de estos equipos, nos podemos permitir usar esa función sin que nos robe demasiado sitio del escritorio y sin que la ventana sea demasiado pequeña.

Aunque el monitor no cuenta con altavoces integrados está preparado para añadirlos como opción, en cuyo caso tomarán la alimentación del propio monitor, así como la señal de audio, que se recoge desde la entrada HDMI para llevarla hasta una salida jack a la que se conectarán los altavoces.

En las pruebas de imagen apreciamos una ligera falta de uniformidad en la luminosidad, que hace que las esquinas sean algo más oscuras. En cuanto a las imágenes en movimiento se representan sin problemas de sombras y estelas.

Respecto al uso del equipo, los menús no resultan muy agradables de manejar, quizás por su posición bajo el panel o quizás por la forma en que hay que manejar los botones para moverse por ellos, pero cuesta acostumbrarse a ellos y nos resultó frecuente el equivocarnos de botón.

NEC AccuSync LCD24WMCX
La pantalla de NEC, al igual que la de Viewsonic, se encuentra limitada por su peana, que sólo permite el movimiento de inclinación (la de NEC queda cinco centímetros más baja que la de Viewsonic), por lo que no es posible ajustar la altura salvo que coloquemos algo debajo del soporte.

NEC ha empleado en este modelo un panel TN de 1.920 x 1.200, resolución que comparte con los otros modelos evaluados y, al igual que ellos, tiene la superficie mate, logrando evitar eficazmente los reflejos que entorpecen la visión.

En este modelo el contraste es de 1.000:1 (contraste dinámico de 2.000:1), con un brillo de 400 cd/m2. En este caso conseguimos ajustar mejor el nivel de brillo del monitor. NEC permite disponer de varios ajustes predefinidos en el monitor para cambiarlos de forma sencilla desde una sola opción de menú. Es el DV Mode, que podemos ajustar en estándar, texto, Internet, juego, película o deporte. En el modo estándar es donde podremos configurar un brillo y contraste personalizados, mientras que en el resto son fijos, quedando el contraste siempre al 80% y variando el brillo desde el 20 hasta el 100 por cien en saltos de 20%. Además, se pueden ajustar tres valores distintos de Gamma que definen la forma en que varían los medios tonos.

También es muy completo el ajuste de color, pues además de contar con valores predefinidos (normal, calido, frío o sRGB), es posible personalizarlo con mediante la variación de seis canales; rojo, verde, azul, cián, magenta y amarillo, lo que nos permitirá un ajuste muy preciso, sobre todo si empleamos un calibrador.

Pero no temas, si no terminas de entender todo esto de los canales y los ajustes, NEC también ha previsto un menú de ajuste de color más "descriptivo", en el se puede activar la mejora de color para piel, campo verde, o cielos, lo que implicará aumentar respectivamente los rojos, verdes o azules.

En el apartado de conectividad, el NEC AccuSync LCD24WMCX cuenta con entradas analógicas DVI y Video por componentes, así como digitales DVI-D y HDMI. Además, la pantalla dispone de unos discretos altavoces que pasan desapercibidos a simple vista, pero que ofrecen un sonido de calidad, por lo que también cuenta con una entrada de audio RCA y otra jack, además de una salida de cascos que debería haberse colocado en otro lugar más accesible que la parte trasera, puesto que ese es un conector de uso cotidiano.

Durante las pruebas observamos que el ángulo de visión causa el efecto de sombras en las zonas más alejadas de la pantalla, de manera que parece que la imagen es más oscura en una parte, hasta que nos colocamos justo delante de esa zona. No en vano es el modelo que menos ángulo anuncia. En el monitor de LG, a pesar de utilizar también un panel TN, se ha resuelto mejor este aspecto.

Viewsonic VX2435wm
Viewsonic opta por una tecnología de panel S-MVA, diferente a la de los otros modelos probados. Este panel es algo más lento, por lo que "sólo" ofrece ocho milisegundos de tiempo de respuesta frente a los 5 de los que emplean paneles TN. En cualquier caso un tiempo más que de sobra para que no exista ningún inconveniente en el uso con películas o juegos. A cambio los paneles S-MVA ofrecen mejores características en cuanto a color y ángulo de visualización, valor en el que Viewsonic se coloca en primer lugar con 176º tanto en horizontal como en vertical.

La resolución es la misma, y también coincide en el aspecto mate de su superficie, algo que consideramos un acierto, pues las pantallas brillantes acaban reflejando todo lo que se encuentra frente a ellas y haciendo más incómodo su uso.

El marco de la pantalla es el más amplio de los tres, debido a que en la parte inferior se integran dos altavoces de tres vatios. Puede que por ello, o simplemente por una decisión de diseño, las conexiones no se encuentran en la zona inferior sino en los laterales, de manera que resultan mucho más accesibles, sobre todo en un monitor que, como éste, sólo se puede ajustar en inclinación. A la derecha encontramos el conector HDMI, el VGA y los de vídeo por componentes, además de las entradas de audio RCA. El lado izquierdo se reserva para el conector de alimentación, S-Video, Vídeo compuesto y dos entradas más de audio: una RCA y otra jack. A pesar de la ubicación de los conectores en los laterales, esto no quiere decir que los cables salgan por los lados, pues cuenta con canalizaciones para dirigirlos ordenadamente a la parte inferior.

El VX2435wm de Viewsonic es el que más brillo ofrece, con 500 cd/m2, pero como ya hemos dicho, este no es un valor crítico, pues generalmente sobra, más que faltar. No obstante, es posible bajar el brillo mejor que en el modelo de LG, lo que nos permite ajustarlo sin problemas. Respecto al contraste es el único que no aplica técnicas de contraste dinámico para elevarlo por encima de sus 1.000:1 nativos.

En el apartado de color, es posible seleccionar cuatro temperaturas de color diferentes, además del modo sRGB y el ajuste personalizado, en el que se puede variar a gusto del usuario los canales rojo, azul y verde.

Al igual que en el NEC, encontramos ajustes predefinidos para texto, cine, juegos, retrato, paisaje o intenso, además del modo estándar y, de forma independiente, podemos hacer que la piel tome un tono natural, rojizo o amarillento. En definitiva, distintas formas de ajustar la pantalla para que cualquiera pueda hacerlo como más cómodo le resulte.

En las pruebas de este equipo, si que podemos llegar a apreciar mínimamente el mayor tiempo de refresco, pero debido a que ejecutamos secuencias específicas orientadas a comprobar cada parámetro por separado. En un uso normal, nadie sería capaz de diferenciar la velocidad de uno y otro modelo. La iluminación de la pantalla es muy homogénea, y no se aprecian diferencias de brillo o color, lo cual también es atribuible a su mayor ángulo de visión.

Conclusiones
Los tres monitores evaluados tienen bastantes similitudes. Para empezar todos cuentan con un panel de 24" con la misma resolución: 1.920 x 1.200 que les permite reproducir contenidos Full HD, y que cumple con los requisitos de la Clase II en cuanto a tolerancia a los píxeles defectuosos. En todos los casos podemos desmontar el soporte y utilizar cualquier otro soporte compatible con la norma VESA. En equipos de estas dimensiones no estaría justificado utilizar un alimentador externo, de modo que en todos se ha integrado en el interior.

El modelo de LG es el que mejor soporte entrega, pues permite el giro y, sobre todo, el ajuste de altura. Por contra, es el más incómodo de manejar, debido a sus controles. En el lado opuesto, el monitor de NEC dispone de unos controles sencillos y muy completos.

En cuanto al panel, es el modelo de Viewsonic el que destaca, con su tecnología S-MVA, que se deja notar, mientras que en el modelo de NEC acusamos los mayores defectos de imagen.
Por conectividad, gana Viewsonic, al ser el único que incorpora Video Compuesto y S-Video, que son dos formatos mucho más frecuentes que el vídeo por componentes. En todos contamos con VGA, HDMI y vídeo por componentes y, además el NEC dispone de DVI.

Sólo LG no ha integrado altavoces, aunque puede redirigir el sonido que entra por HDMI a una salida jack para conectar unos altavoces opcionales.

Cualquiera de los equipos ofrece una buena calidad de imagen, sin fallos muy destacables. Las películas y los juegos se reproducen de manera fluida y sin estelas o sombras. Si lo que te interesa es un equipo con buena fidelidad de color, el NEC se queda un poco atrás, debido a las diferencias de brillo que se aprecian, en este caso destaca el modelo de Viewsonic. Esto se deja notar en el precio, pues hay una diferencia de unos 200 euros, entre el equipo de Viewsonic y el de LG, con el NEC justo entre ambos.

Idg

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