Uno de los responsable de los numerosos avances en el desarrollo de prótesis conocidos es DARPA, firma que ya este año contó estar trabajando en prótesis capaces de sentir. Los investigadores de la citada agencia han desvelado que la primera prueba con este tipo de piezas artificiales -concretamente una mano- ya se ha llevado a cabo con un hombre, que ha conseguido un nivel de sensación cercano a lo natural. El paciente es capaz así de reconocer presión en determinados dedos, incluso en pruebas en las que se le intentaba confundir con varias presiones a la vez.
La clave en el complejo funcionamiento de este tipo de prótesis reside en el empleo de unos motores sensibles a la presión que envían información al cerebro, a modo de señales eléctricas, cada vez que la mano toca algo. El trabajo sin embargo que queda por hacer es aún gigantesco. Los sensores aún no cubren la mano entera y por ejemplo no son sensibles al calor y a otro tipo de estímulos importantes para el día a día en un ser humano.