LG ha presentado una nueva línea de televisores, de cara al IFA, y a la nueva temporada, en ella nos encontramos con teles planas.
Los dos televisores llegarán realmente al mercado en septiembre. Tenemos un modelo de 55 pulgadas en el 55EF9500, y uno de 65 pulgadas en el 65EF9500. Los precios no van a diferir mucho de los que tienen sus correspondientes versiones curvadas - la serie EF9600 -, moviéndose entre los 5.500 y 7.000 dólares.
Los precios han bajado considerablemente en alguna oferta OLED - pasamos de 15.000 a 2.500 dólares en un par de años -, pero su resolución queda en 1080p, y en paneles tan grandes, la resolución 4K de los nuevos modelos terminará marcando diferencias.
Para dejar clara la gama, tenemos esos dos modelos planos - 9500 - , sus equivalentes curvos - 9600 -, y un modelo superior con 77 pulgadas y curvo, llamado EG9700, por el que nos pedirán 25.000 dólares. Todavía existe un EC9300 con panel Full HD, son 2.500 dólares.
Como añadido destacado en esta generación de teles, tenemos un sistema que representa un alto rango dinámico en vídeo. Este modo HDR solo lo tendrán los modelos planos, con el que sacarán partido a próximos discos Ultra HD Blu-ray, incluso mejorarán emisiones en streaming llegadas de servicios como Netflix o Amazon.
El empezar a crear paneles planos es un paso más para la democratización de la tecnología, que se va a producir en mayores cantidades. Como en el caso de Samsung con Tizen, LG también pasa de Google y se monta su propio sistema operativo basado en webOS 2.0.