Estos altavoces según dicen, son unidades excepcionalmente resistentes a todo tipo de condiciones climatológicas.
Pueden trabajar a pleno sol, en condiciones de humedad muy elevada, propia de lugares donde llueve con frecuencia o ha nevado, y por fin en condiciones difíciles de humedad y sal. Se pueden utilizar en todo tipo de aplicaciones de sonorización exterior, e incluso a la orilla del mar, donde muchos altavoces sufren el ataque de la corrosión. Su rango operativo de temperatura va desde los 40 bajo cero a los setenta sobre cero.
Los Bose 251 disponen de dos conos de altavoz Twiddler de 6,4 cm que permiten irradiar el sonido en un ángulo mucho mayor, y un cono de graves o woofer de 13,3 cm, todos ellos instalados en una caja con un diseño multicámara.
Estos han sido creados para trabajar en posición vertical. Sólo así se obtiene la dispersión ofrecida.
Lo mejor de este modelo es que puede trabajar con cualquier amplificador estéreo del mercado, siempre que de una potencia de entre 10 y 100 W, aunque el fabricante reconoce que los sistemas que más le van a sacar partido son los LifeStyle de la casa o el amplificador SA-3 de Bose.
La tecnología usada se basa en que está diseñado para producir un sonido más amplio, que se pueda percibir en exteriores en una superficie mucho mayor. El sonido no sufre ningún tipo de distorsión gracias a la construcción multicámara de las cajas. El altavoz de graves tiene su propia cámara y por eso el sonido de estos altavoces en exteriores es tan natural.
Precio de la pareja 540 euros.